Estoy sentada delante del mar siguiendo el consejo que un día me dio mi padre: “Cuando estés triste y no sepas que hacer, ponte delante del mar y arroja todo eso que te molesta, que te estorba para ser feliz.”
Pues eso, que estoy aquí delante del mar y no se qué es lo que debo hacer. No sé si tengo que reír o llorar. Esto es horrible. Odio las incertidumbres. ¿Cómo me va a contestar el mar a lo que tengo que decirle, por favor? Bueno, todo será intentarlo. A ver...
“Ohmmmmmmmmm… uhmmmmm…”
Voy a intentar relajarme y pensar bien lo que voy a decirte. Ahora es cuando abro la boca y empiezo a rajar por ella dejando entrever lo peor de mí.
“¡Mar, ábrete sésamo! jajajaja”
Perdón, perdón, esto es una broma que tenía que hacer. Ante las situaciones un tanto difíciles me da por hacer tonterías baratas. Venga ahora va en serio.
“¡Mar! Mmm… yo… bueno verás… ¿estás ahí?..”
Claro, claro que está. Que cosas tengo, el mar está enfrente mío. A tres tonos diferentes de azul. Papá diría que se avecina una tormenta de las gordas. Uis… A lo mejor lo tengo que dejar para otro día… Fíjate tú que pena… Dios, vale de excusas, lo sueltas y punto.
“¡Mar! Verás… yo tengo una amiga, que tiene una amiga, que... a su vez… bueno ya me entiendes, que tiene un problema. Bueno no es un problema, es más bien que no sabe que hacer ante una situación y… vale… se puede llamar problema… bueno la cosa es que... que…”
Bien, bien, me he arrancado, ahora el último impulso y lo suelto…
“… que bueno que esa amiga se ha enamorado de alguien. Alguien muy especial y tiene miedo a tirarse a una piscina sin manguitos.”
Espero que el mar no se ofenda por lo de la piscina y tal… ¡¡que yo en el mar nado sin manguitos!! Pero… ¡querré dejar de decir tonterías!
(…) ¿Y bien? ¿Por qué no me dice nada…?
“¡Estúpido mar, te cuento mis cosas y pasas de mi! ¡¿Qué, no tienes nada que decirme?! Una señal. ¡¡Algo!!”
“¡Alba!,” me está gritando Bea desde arriba del paseo, “¿se puede saber que haces ahí abajo gritando como una loca?”
Dios mío. Genial, ahora pensará que estoy para encerrar: una loca que le grita al mar como si hablase con Dios.
Claro que… Espera.
Espera…
“¿Es esta tu señal? ¿¿¿Me envías a mi amiga???”. De acuerdo. Ahora lo entiendo todo…”
Muy bien. Subiré y empezaré de nuevo, pero esta vez con alguien de carne y hueso.
(…) Por cierto, empieza a levantarse viento. Como siempre, mi padre tan sabio.
1 comentario:
He aqui una firma, mejor tarde que nunca, jejeje.
Me parece que hace tiempo escribiste algo parecido... aun asi es tan bueno como todo lo que escribes por aqui.
Animo con todo, tienes mi apoyo.
bss!
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