martes, 6 de octubre de 2009

Esto no es rosa


Tengo hormigas que corretean por mi cabeza. Me pisotean una y otra vez. Hacen que mis ojos se entrecierren. Mi garganta duele. Es un dolor seco. Es un dolor que acentúa aun más esas pisoteadas.

Cierro los ojos. Puntitos blancos aparecen sin cesar en un mar de oscuridad. Y siguen acentuando ese hormiguero que tengo por cabeza. Si yo siempre tuve respeto a las hormigas, ¡qué me dejen en paz, qué yo no molesto, qué yo no hago ruido…!

Hace mucho que no me pasaba. Casi se me había olvidado por un momento lo que era sentir como la piel parecía ser arrancada de tu cuerpo. Como cuando tienes fiebre. Que tus ojos se llenen de agua incontrolable, que tengas que apartar la vista de donde miras porque te daña.

Pensar y pensar no es bueno. Yo no quiero exteriorizarlo, pero mi cuerpo dice lo contrario. Mi expresión está como perdida. No la encuentro, no la recupero, no soy dueña de mis movimientos, de mis rasgos, de mí misma. Mi alrededor es el dueño de mis sensaciones…

… de las lagrimas, de la tirantez de la piel, del escozor de la garganta, de las hormigas de mi cabeza…

Y pienso…vaya birria de vida. ¿Dónde dejaste el color rosa?


domingo, 14 de junio de 2009


Estoy sentada delante del mar siguiendo el consejo que un día me dio mi padre: “Cuando estés triste y no sepas que hacer, ponte delante del mar y arroja todo eso que te molesta, que te estorba para ser feliz.”


Pues eso, que estoy aquí delante del mar y no se qué es lo que debo hacer. No sé si tengo que reír o llorar. Esto es horrible. Odio las incertidumbres. ¿Cómo me va a contestar el mar a lo que tengo que decirle, por favor? Bueno, todo será intentarlo. A ver...


“Ohmmmmmmmmm… uhmmmmm…”


Voy a intentar relajarme y pensar bien lo que voy a decirte. Ahora es cuando abro la boca y empiezo a rajar por ella dejando entrever lo peor de mí.


“¡Mar, ábrete sésamo! jajajaja”


Perdón, perdón, esto es una broma que tenía que hacer. Ante las situaciones un tanto difíciles me da por hacer tonterías baratas. Venga ahora va en serio.


“¡Mar! Mmm… yo… bueno verás… ¿estás ahí?..”


Claro, claro que está. Que cosas tengo, el mar está enfrente mío. A tres tonos diferentes de azul. Papá diría que se avecina una tormenta de las gordas. Uis… A lo mejor lo tengo que dejar para otro día… Fíjate tú que pena… Dios, vale de excusas, lo sueltas y punto.


“¡Mar! Verás… yo tengo una amiga, que tiene una amiga, que... a su vez… bueno ya me entiendes, que tiene un problema. Bueno no es un problema, es más bien que no sabe que hacer ante una situación y… vale… se puede llamar problema… bueno la cosa es que... que…”


Bien, bien, me he arrancado, ahora el último impulso y lo suelto…


“… que bueno que esa amiga se ha enamorado de alguien. Alguien muy especial y tiene miedo a tirarse a una piscina sin manguitos.”


Espero que el mar no se ofenda por lo de la piscina y tal… ¡¡que yo en el mar nado sin manguitos!! Pero… ¡querré dejar de decir tonterías!


(…) ¿Y bien? ¿Por qué no me dice nada…?


“¡Estúpido mar, te cuento mis cosas y pasas de mi! ¡¿Qué, no tienes nada que decirme?! Una señal. ¡¡Algo!!”


“¡Alba!,” me está gritando Bea desde arriba del paseo, “¿se puede saber que haces ahí abajo gritando como una loca?”


Dios mío. Genial, ahora pensará que estoy para encerrar: una loca que le grita al mar como si hablase con Dios.


Claro que… Espera.


Espera…


“¿Es esta tu señal? ¿¿¿Me envías a mi amiga???”. De acuerdo. Ahora lo entiendo todo…”


Muy bien. Subiré y empezaré de nuevo, pero esta vez con alguien de carne y hueso.


(…) Por cierto, empieza a levantarse viento. Como siempre, mi padre tan sabio.

jueves, 21 de mayo de 2009

Las piedras del río




Mientras estaba sentada en el borde de la baranda que da al río y miraba como pasaba el agua sobre las rocas de la otra orilla, se acercó a mi Marcos y me agarró del brazo para decirme algo. A mi me recorrían las lagrimas por las mejillas porque sabía lo que quería decirme.

“Alba, mírame por favor…” me estaba diciendo mientras yo giraba la cabeza. “¿Tú sabes lo que es que te tiemblen las piernas cuando oyes su nombre, que te entre un cosquilleo en el estomago cuando te habla, que te castañeteen los dientes cuando se te acerca, que el corazón te palpite tan rápido que parezca que se te sale del pecho cuando piensas en esa persona, que los ojos busquen entre un montón de gente un rostro que no te mira, que tus labios no se atrevan a abrirse para decir al menos una palabra…?” le reprochaba yo, a alguien que me quería a mi y que sentía lo mismo que yo por una persona que no me quería.

“Alba…” volvió a insistir Marcos, “déjame intentarlo, déjame conseguir que pienses en mi como piensas en él.”

“Marcos…” y mi voz se apagaba en un abrazo con él que me ahogaba contra su cuerpo.

Y allí estaba nuestra imagen en el agua. La imagen de dos personas que buscaban lo mismo en sentidos contrarios. Y esa imagen se vio turbada por una piedra que calló al agua y que rompió esa imagen y el silencio que nos acompañaba.

miércoles, 1 de abril de 2009

pero tú qué te crees




Coge mi mano y cierra los ojos. Sueña por un instante con lo que más desees. Ahora ábrelos, puede que ya lo tengas delante.

Siempre has sido miedosa y muy inocente. Puede que sea hora de que espabiles en esta vida y comiences a soñar y más tarde a hacer realidad tus sueños. No importa lo lejanos que estén, impossible is nothing, vamos, que nada es imposible. No sé si lo entiendes. Sigue tus propias pautas y olvídate de que alguien pueda juzgarte. Carpe diem, tempus fugit. Ý así poco a poco piensa en lo que te gustaría hacer en un futuro no muy lejano. Breathe, breathe, respira pequeña o acabarás ahogandote.

¿Hacía mucho que no te decían esto? No me digas que piensas eso. Esto es increíble. Llevo gritándotelo al oído mucho tiempo, no me escuchas, listen! listen! listen! ¡Escucha! Al final tendré que hacerte cosquillitas en la oreja con los pelos de mis patas para que prestes atención a lo que de verdad es importante… ¡yo!

Deja de compadecerte, deja de querer arreglar el mundo, es imposible… ¿por qué siento que me estoy contradiciendo? Vaya, ahora me confundes a mi. ¡Niña, presta atención a lo que te digo! Estas todo el día lloriqueando… ¡normal si no me escuchas!

Me aprieta la corbata, y me sobra hasta el sombrero… Me veo tan verde que podrían pensar que estoy enfermo y este paraguas… siempre cargando con él… ¡qué fastidio! ¿De verdad es así como me imaginas? ¿Pero por qué como un grillo?¿Yo a ti que te he hecho? ¿Qué te crees que vengo de la época victoriana? Pues no. De hecho, soy transparente, como las ventanas, resoplo en tus orejas, como el viento, y fastidio todo el día, lo cual… me encanta. ¿De verdad crees que soy bueno? Tengo más bien pinta de malo. ¿Sigues pensando que me parezco a un grillo? Mueve el culo y decídete ya. Soy tu conciencia.

lunes, 2 de marzo de 2009

Jardín sin jardín


Algunas veces me pregunto por qué las mariposas baten sus alas tan rápido. Sigo el vaivén de su vuelo como si en ello fuera a descubrir la respuesta a alguno de mis problemas.

No hace mucho que dejé de creer en lo inmenso de las cosas. Mi padre me enseñó que es en los pequeños detalles en los que hay que prestar especial atención, como en las mariposas y su vuelo. Los detalles en los que deberíamos afinar nuestra puntería, a los que no prestamos atención y que de alguna manera marcan el curso de muchas de las acciones de nuestra vida.

Esa mariposa no tiene una antena. ¿Qué es una mariposa sin una antena sino un bicho quebrado por el tiempo? Tiempo que es corto. Tiempo que se le escapa en el batir de las alas. A lo mejor por eso las baten tan fuerte y rápido.

Y ahora pienso en mi vida, y en cuántas batidas tendré que dar yo para reaccionar ante ese paso del tiempo que se desvanece entre mis pensamientos, en mi parálisis expectante ante el mundo. Y miro a lo lejos y solo veo edificios y coches que desfilan por caminitos hechos para llegar a ningún sitio.

¿Podría esa mariposa sobrevivir en un jardín de ladrillos, pintura, ruido y humo?

¿Podría cualquier mariposa, antes del último aleteo de su vida, vivir en un jardín sin jardín?

¿Y yo?


domingo, 1 de marzo de 2009




“Chsss…Escucha como las gotas de lluvia golpean el suelo…”dijo Urri moviendo su mano por encima de las sabanas de su cama deshecha. Su piel sentía el calor de la cama. Otro dedo alcanzaba su mano. Esta vez sentía que podía parar el tiempo. La otra mano se acercaba más deprisa aún. El ruido dio la pista a Urri para quitar su mano rápidamente y evitar ser alcanzada. Giró su cara y dibujó una sonrisa. Ahora esa mano astuta volvía a dibujar la sonrisa como para memorizarla en el tiempo.

“No me has dicho nada desde hace un rato” dijo Thomas. Ella contestó con una mirada como si quisiera atrapar cada instante. “No quiero que esto se acabe.”

Al día siguiente empezaría la rutina otra vez. Juegos de miradas cómplices. Gestos que nadie percibía. Todo el mundo era ajeno a lo que se cocía.

Se desvanecía todo a su alrededor. Ya no había trabas y habían comprendido por fin las reglas del juego. Cada uno había dejado atado los cabos de su vida de tal manera que los dos podían compartir cada instante.

Thomas escuchaba.

Urri intentaba tararear la música marcada por la lluvia.

Thomas cerraba los ojos.

Urri pensaba.

¿Por qué no iban a ser ellos también felices?

viernes, 27 de febrero de 2009

Carta al Universo



Mi querido Universo,


A veces hay que mirar debajo de las piedras para encontrar tesoros.


A veces uno se siente perdido en un mar de dudas. Pero así es la vida. Está llena de decisiones. Unas veces son duras. Otras resultan más fáciles porque ya estamos escamados de tanto sufrir.


¿Pero qué es el sufrimiento? ¿A caso hemos de sentir siempre un vacío dentro del pecho? ¿Por qué la soledad se llama soledad? ¿Y por qué el sufrimiento se llama sufrimiento? Al fin y al cabo están relacionados. ¿Por qué los seres humanos sienten la imperiosa necesidad de ver siempre el vaso medio vacío cuando puede estar casi lleno?


No.


No quiero que las lágrimas caigan más por un rostro que no se lo merece. Esos ojos que ahora lloran estuvieron llenos de luz, llenos de alegría y esperanza cuando nadie daba nada por ellos. Cuando todos ignoraban la alegría de una niña inocente que siempre daba una sonrisa en los momentos de tormenta. No revuelvas más mares. Tenlos en calma, pues viendo las cosas positivas el tiempo parece más reconfortante.


Y si tu mente se marea ante la realidad, piensa que siempre hay un jardín hermoso sobre el que caer, el cuál amortiguará tu caída con las hermosas flores que brotan de él.


Y si cayeras en un suelo pedregoso, levántate, limpia tus rodillas malheridas y sonríe, pues pudo ser peor. Corre hacia la fuente y limpia esas heridas. Deja que el agua caiga sobre ellas. Si escuece es que está curando. Pues de lo que escuece se aprende. Y de lo que se aprende se intenta no errar más.


Y si el agua no escuece, es que no es la adecuada. Pero no te preocupes, en la tierra siempre hay un botiquín que puede ser útil. Tendrá gasas y vendas.


Y si ves el vaso medio vacío, cierra los ojos y piensa. Luego vuelve a abrirlos y afronta la realidad: ese vaso también puede estar casi lleno.


Porque así te digo que de todo en esta vida se aprende, de los caminos pedregosos, de las aguas estancadas y de los vasos por rellenar.


Y no siempre es fácil encontrar los tesoros a la primera.

Busca pequeño Universo, busca…


Siempre tuya,

La brujita del bosque.